domingo, 7 de diciembre de 2014

Las arepas de Roseliana

Roseliana era la mujer que hacía las arepas más solicitadas.  A mi padre le agradaban tanto las arepas de maíz pilado que terminó enamorado de Roseliana y con ella concibió a Saturnino que creció y murió hundido en el espejismo de la salineta donde solía recrear las imágenes de su fértil fantasía.


sábado, 6 de diciembre de 2014

La dulce y amarga Agripina



Agripina era muy dulce a pesar de su nombre que  los estudiantes por contraste asociaban con una de las mujeres más crueles de la historia, la madre de Nerón, palo de tal astilla.  Ambos muertos con el mismo hierro de sus crueldades.

viernes, 5 de diciembre de 2014

La sed de Salomón


Salomón, el marinero del San Rafael, calmaba su sed de tanto viento y de tanto sol, usando una esponja empapada con la vaporizada agua de mar hervida. El pintor Mario Marcano decía que la idea se le había trasmitido por telepatía el sabio Aristóteles.


jueves, 4 de diciembre de 2014

El inválido Febrero

Febrero es mocho por culpa de Agosto que le robó dos días en franca complicidad con el emperador romano, César Augusto.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

El bastón de ébano


Pacífico, el procurador, solía exhibir orgulloso el bastón de ébano que le regaló el Gobernador Diego Arria, pero al final fue a parar en manos de Pánfilo, el portero de Acción Democrática, quien lo ofreció con facilidades de pago al antropólogo Alfredo Inatti. Este pudo cancelarlo sin resultado durante diez años.

martes, 2 de diciembre de 2014

El Ágora de Ciudad Bolívar


Bretón llegó a Ciudad Bolívar en alas del surrealismo y sus Fans se reunían en la plaza que ellos llamaban el Ágora de Atenas vigilada por Bolívar desde una peana revelada en los laboratorios de Man Ray.

lunes, 1 de diciembre de 2014

El agnosticismo de los abuelos


Mi abuelo y mi abuela vivían en una constante discusión porque uno en materia religiosa sostenía que Dios no existe porque es imposible la existencia de lo absoluto mientras que mi abuela afirmaba lo contrario sólo que el ser humano carecía de la posibilidad de conocer la esencia de las cosas.