Era el llanero
un jugador empedernido. Jugaba más por
vicio que por ambición. Un mal día lo perdió todo, hasta la vergüenza, pues tuvo
el brío de apostar su mujer, con la buena fortuna de recuperarlo todo aunque
perdió definitivamente el impulso lúdico.
Ahora sólo juega a los dados del amor.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
martes, 30 de diciembre de 2014
Goyo, el Calafateador.
Goyo Suárez era
excelente calafateador. Cuando el San Rafael hacía agua tras largo viaje, al
llegar a tierra, Goyo le trataba las juntas de las tablas del casco y la
cubierta con estopa y brea comprada en la casa del tuerto Juan Gil. Y cuando en la bodega se agotaba la
estopa, Goyo, quien tenía unos bigotes abultados, apelaba a la estopa del cocotero de Punta Botón. Desayunaba Goyo con
una descomunal taza de majarete, visto lo cual, una mañana el travieso niño
vecino le preguntó por qué consumía tanto majarete, “Ni tanto, mijo, sólo la mitad porque la otra
mitad se queda en los bigotes”.
lunes, 29 de diciembre de 2014
El Cabalista
Alejandrito
Coello vivía bajo la cúpula del cardonal chillando como un querrequere, pero
sin dejar de ser un Señor de la Cábala, capaz de suponer e interpretar, sin
nada saber ni comprender las esotéricas leyes del Talmud judaico, lo que estaba
más allá del mar y del misterio.
domingo, 28 de diciembre de 2014
El infanticidio de Herodes
sábado, 27 de diciembre de 2014
Brunilda
Bella y frágil
como un cristal luminoso. Una deidad nórdica parecía ella, pero marcada con un
final trágico. El apetito libidinoso de
su padrastro no pudo evitar que la bella cumanesa, acaso como la Brunilda
mitológica, fuera arrastrada por la cola galopante de un caballo salvaje.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Lo bueno del Diluvio

Lo bueno del
Diluvio fue el Orinoco que facilitó la navegación y comunicación de los
Tamanacos en Guayana y el Salto Tequendama en Colombia que permitía a los
Chibchas la recreación espiritual en comunión con sus divinidades. Por eso los Tamanacos idolatraban a Amalivacá,
lo consideraban creador del Orinoco y los Chibchas a Bochica porque detuvo el Diluvio justo en el punto
donde emerge el Salto Tequendama.
jueves, 25 de diciembre de 2014
Amalivacá y Bochica

Fueron dioses de
una misma estampa y linaje, aunque menos rencoroso el primero, pues Bochica
jamás perdonó al dios Chibchacum el fenómeno desbastador del Diluvio. Por eso
lo sentenció a cargar el Mundo sobre sus hombros. Pero no previó lo de los terremotos que se producían cuando Chibchacum, por
cansancio, pasaba el Mundo de un hombro a otro.
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