Se barrenaba los
sesos preguntándose por qué siendo Reina tenía derecho sólo a tener sexo una
vez en la vida, a 60 metros de altura y, lo más degradante, con un zángano.
Rimbaud visitó a
Plutón, pero lo que él pensaba sería por menos de un tiempo mayor se transformó
en una pesadilla al darse cuenta que le faltaba una pierna.
Marquito disparó
su honda y el pájaro rabo- largo cayó
herido, con una extraña parte blanca en la cagada que Tía Beca le explicó: “¡¡¡Esa es la orina del pájaro, muchacho!!!”.