sábado, 22 de marzo de 2014

El perro de Marceliana



Marceliana Coello vivió con su único e inseparable compañero:  “Daramis”, un perro negro lanudo al lado del cual interpretaba por las noches en su piano “Claro de Luna”,  y  luego acostada  en el patio contaba las estrellas hasta dormirse.  Una noche  se quedó dormida para siempre.  Su perro inquieto la olisqueó de pies a cabeza antes de salir a la calle a le media noche y llorar  doloridamente como un lobo.  Después del sepelio estuvo sin comer en días.  Finalmente  abandonó la casa y fue a morir sobre la tumba de su ama.

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