domingo, 17 de marzo de 2013

Pintura premonitiva


Creo que el ser humano sin darse cuenta, deja testimonio anticipado de su muerte, porque de lo contrario, aquél joven inquieto, fluido, artista desgarbado, no habría pintado de negro con una cinta blanca terciada aquella tabla, antes de abordar el automóvil que dio vueltas mortales de regreso del lugar a donde fue a una diligencia muy particular.  Se llamaba, Óscar, y había planificado conmigo una oficina de secretaría para servir a necesidades parroquiales.  Aquella tabla era para el anuncio y, créanme, el mismo día y a la misma hora desperté sobresaltado al ver en sueño aquel trágico accidente que me dejó sin el amigo.

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