sábado, 12 de julio de 2014

La niña y los ojos de la madre muerta






Ante la disyuntiva de salvar la niña en su vientre a costa de su propia vida o sobrevivir sacrificándola a ella, prefirió morir, pero dejó testificado que su hija al nacer como sus ojos fuesen donados a su invidente gran amiga Trinidad, quien, consumada la última voluntad,  pasaba horas enteras contemplando a la niña con los ojos azules de la madre muerta.



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