jueves, 7 de agosto de 2014

La virginidad del Orinoco


Como quien desnuda los misterios de una doncella inmaculada, Diego de Ordaz, con todo el ritual de un explorador temerario, descubrió al Orinoco  tras haber renunciado a sus placeres en México.  Pero de nada le valió, el voluptuoso  Río cobró bien cara la violación y de la adversidad y temeridad del Comendador  vino a dar cuenta  el Alcalde de Cubagua, quien le aplicó el zumo de la cicuta y lo sepultó en lo más ignoto del océano.

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