lunes, 5 de enero de 2015

Caleidoscopio

Albert se hallaba en el templo y de repente una ráfaga de viento hizo que una de las barritas de una enorme araña de cristal  que pendía del techo, cayera en sus manos.  Salió hacia fuera y se puso a través del prisma a lograr una cita con el Sol.  Un arcoíris de colores invadió entonces su retina alcanzando al mundo de la chiquillería que ahora debe rendir cuenta  de la desaparición de la fastuosa araña que según el cura párroco databa del siglo diecisiete.

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