viernes, 28 de diciembre de 2012

Las llaves del Paraiso

Inocencio, para asunto muy particular, logró una audiencia con el Prelado de la ciudad y observó, lleno de curiosidad, colgando en una de las paredes del Palacio Arzobispal que el Escudo del Papa exhibía dos llaves cruzadas con idénticos dientes. ¿Cómo pueden ser idénticas las llaves del Paraíso y del Infierno? Se preguntó y preocupado abandonó el Palacio. Se fue a la Biblioteca e identificó las llaves como las mismas. Volvió a pedir otra audiencia, esta vez para discutir con el Arzobispo el asunto, pero un sacerdote oportuno apaciguó su agobio: “No habrá equivocación cuando mueras porque ambas llaves son del Paraíso”.

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