viernes, 30 de agosto de 2013

El carro o yo


Seis meses después de casarse con un joven de 20 años, Maricarmen, que tenía 19, se cansó de tener un mari­do para el cual su nuevo auto deportivo era más querido que su mujer y lanzó un ultimá­tum: "el carro o yo". Armando se tomó la ame­naza con toda seriedad y pagó un anuncio en el periódi­co local  poniendo a la ven­ta el automóvil o la esposa. "Tengo que elegir entre mi mujer o mi automóvil deportivo", comenzaba diciendo el anuncio. Después de especificar las características del auto, añadía: "la mujer es mo­rena de 1.50 metros, modelo del 56, en muy buen uso, 56 kilos. A juzgar por la respuesta del público, si todo no hubiera sido  una broma, Armando se habría quedado sin esposa.  Todas las ofertas fueron para ella, ninguna para su adorado carrito deportivo. 

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