lunes, 16 de septiembre de 2013

La novia murió de pena


El deseo de cantarle a su novia una noche tan alegre como la de Navidad se le  trastocó en larga pena al estudiante Andrés Alberto Ortiz Cedeño, de 22 años. El muchacho, natural de El Tigre, pasaba la noche del 24 de diciembre de 1974 por la calle del Almacén Iberia   y vio tras los vidrios de la tienda una guitarra  como la que siempre quiso tener para  llevarle serenata a su amada al otro lado del río. Andrés Alberto no resistió la tentación de malograr el vidrio y extraer la guitarra, tan solo la guitarra. Pero la ilusión de cantarle a su novia con un instrumento de mala procedencia, le duró poco. El estudiante había sido visto por alguien que rápidamente aviso a la Policía.  La novia al saberlo murió de pena.

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