sábado, 14 de septiembre de 2013

Un pájaro alcohólico

Si los tordos pudieran hablar, el que vive en el sector de Las Moreas, en la casa de “La China”, diría que el secreto de su longevidad reside en su dieta diaria coronada con un "toquecito" de coñac. La octogenaria adoptó el pájaro hace 13 años conmovida al encontrarlo descoyuntado y desplumado por algún accidente. Durante la época de lluvia se enfermó cuando andaba cerca de los cuatro años. “No sabía qué darle. Cuando tengo un resfrío yo tomo un pequeño coñac en la noche y si a mí me hace bien pensé que a él le haría el mismo efecto".  Con la espirituosa bebida el tordo no sólo se repuso, sino que comenzó a crecerle el plumaje. "Le daba el coñac cuando hacía frío, no mucho sino unas pocas gotas. Ahora, si no se lo doy, no puede dormir. Creo que este pájaro es un alcohólico...".

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