sábado, 16 de noviembre de 2013

El Burro de Tía Victoria

“Por no morir quemado casi me ahogo”, sostenía Tía Victoria que escuchó decir al burro.  Aquél burro tan lanudo como carnero, al cual la muchachada perversa roció kerosene y luego le prendió fuego.  El asno por instinto partió desenfrenado hasta  el río y él que tanto le temía al agua, por salvar la vida, casi se ahoga. 

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