jueves, 7 de noviembre de 2013

La Conversadora

“Mejor muerta que no hablar” respondía sentenciosa doña Facunda cada vez que algún familiar la reprochaba. Y es que ella era una  conversadora facunda y fecunda hasta que sufrió lo que le ocurrió.  El tiempo del silencio jamás existió para ella.  Hablaba muchas veces sola cuando no tenía con quien.  Cuanta persona pasaba por su lado, la plantaba con una larga y extensa conversación hasta el día fatal que tras un accidente cardiovascular quedó paralizada.  “Si, maldita chismosa”, fue lo único y último que pudo balbucear días después, antes de morir, cuando alguien que la conocía bien la saludó con esta irónica broma familia: ¿Qué te pasó, Facunda, cómo que se te trabó la lengua?

                                                                        @Piocid


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