domingo, 20 de octubre de 2013

La Loca María Luisa

Loca Luz Caraballo.jpg
María Luisa, a pesar de su enajenación, nunca perdió la costumbre de ir a misa por la mañana y rezar largos Rosarios por las noches con los muchachos que sostenía bajo su mismo techo el Padre Agustín, a quien María dispensaba todos los cuidados hogareños, incluyendo los masajes relajantes de sus  músculos exhaustos.


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