martes, 29 de octubre de 2013

La mansión soñada


Juanito, niño inquieto y travieso, se alejó una mañana de su casa y se internó en el bosque cercano.  Tomó una senda que lo condujo a una mansión inhabitada que logró penetrar hasta maravillarse en uno de sus espacios con una barra de oro resplandeciente.  El niño la acarició y apreció que era grande y pesada en comparación con su fuerza y tamaño.  Regresó a su hogar para dar la nueva buena y solicitar ayuda.  Ayuda inútil porque la barra dorada había desaparecido al despertar súbitamente en la mansión soñada.


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